DECLARACIONES DE FE

1 – La Revelación y la Escritura

Creemos que es la naturaleza de Dios hacerse conocer a sí mismo. Dios se revela a la humanidad en diversas maneras, pero más claramente en el Antiguo y el Nuevo Testamento de la Biblia. Aceptamos que estas Escrituras son de inspiración divinas, y reconocemos su autoridad como la Palabra de Dios..

2 – Dios y la Creación

La Biblia empieza con las palabras “En el principio creo Dios…” Esta afirmación dramática declara que Dios es la fuente y el fundamento eterno de todo lo que existe. La Biblia procede a revelar la persona, naturaleza, y carácter del Dios trino, quien para siempre es Padre, Hijo, y Espíritu Santo.

3- La Humanidad y el Pecado

Dios creó el hombre y la mujer a su imagen. Los humanos se distinguen del resto de la creación, teniendo características tanto espirituales como físicas. La imagen de Dios en cada persona incluye la capacidad de tomar decisiones morales. Podemos escoger el bien o el mal, obedecer o desobedecer a Dios. El libre albedrío nos hace responsables por nuestras decisiones y por las consecuencias que éstas conllevan.

 Los Efectos de Pecado

Nosotros mismos no podemos adquirir la rectitud exigida por Dios. La inclinación de la humanidad hacia la maldad es universal, y la culpa o vergüenza que la acompaña es común a todas las personas. Corrompidos por una naturaleza pecaminosa, los humanos carecen de santidad, son egocéntricos, voluntariosos, y rebeldes ante Dios. En carácter y conducta, la humanidad entera es culpable ante El.

4 – Jesucristo y la Salvación

El plan de Dios de la salvación para la humanidad pecaminosa es central al propósito eterno de Dios, y se revela plenamente en la persona u obra de Jesucristo, elegido por Dios antes de la creación para ser el Salvador. Afirmamos que Jesucristo es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre.

 

– La Vida y el Ministerio de Jesucristo

Jesucristo, Dios el Hijo, es una persona de la Trinidad, en perfecta igualdad y unidad con Dios el Padre y Dios el Espíritu Santo. Existe de eternidad a eternidad y es plenamente Dios. Creó todas las cosas y es el origen y el sostén de la vida. La naturaleza divina de Jesús de Nazaret fue mostrada claramente durante su vida en la tierra. En su infancia fue anunciado como Emmanuel, Dios con nosotros. En su bautismo fue reconocido como el Hijo de Dios. Su ministerio se caracterizó por la presencia y el poder del Espíritu Santo. Enseño con autoridad divina y comisionó sus discípulos a proclamar su evangelio

 

-La Muerte y Resurrección de Jesucristo

La obra redentora de Cristo se cumplió en su muerte y resurrección. Dios se propuso en Cristo redimirnos de la culpa y del poder del pecado y librarnos del dominio de Satanás, para que todo aquel que creyera fuera restaurado al favor y comunión divina.  La resurrección corporal de Jesús testifica decisivamente acerca de su deidad y de su victoria sobre Satanás, el pecado, y la muerte. El Cristo resucitado ascendió al cielo y está sentado a la diestra de Dios el Padre, intercediendo por nosotros.

 

5 – El Espíritu Santo y la Iglesia

El Espíritu Santo es una persona divina, coexistiendo eternamente con el Padre y el Hijo. El Espíritu fue participe en el acto de la creación, se hizo presente a lo largo del Antiguo Testamento, y se revela más claramente en el Nuevo Testamento. La vida en el Espíritu se refleja con mayor claridad en la vida terrenal de Jesús. En Pentecostés el Espíritu Santo fue derramado por Dios para continuar la obra del Cristo ascendido, tal como Jesús se lo había prometido a sus seguidores.

Por medio del Espíritu Santo, Jesucristo estableció la Iglesia como la nueva comunidad de Dios, con sus raíces en el pueblo de Dios del Antiguo Testamento y como testimonio de la presencia de su reino en la tierra.

 

6 – La Esperanza Eterna y el Juicio Final

El destino final de todas las cosas está en las manos de Dios. En el tiempo dispuesto por Dios, la creación será renovada en Cristo. Los reinos de este mundo llegarán a ser el reino de nuestro Señor, y El reinará para siempre.